¿Vamos bien, Camilo?

POR: ADRIALIS ROSARIO ZAPATA

Camilo-Cienfuegos-2

Octubre, con sus colores de otoño y tristeza en el aire, trae cada 28 el recuerdo de un Hombre de vida breve, pero obra enorme, que pasó por estas tierras como una estrella deslumbrante, con el paso arrollador de los cien fuegos que integran su apellido: Camilo Cienfuegos Gorriarán.

El alegre combatiente rebelde, de amplia sonrisa y sombrero alón, no rebasaba los 27 años de existencia y ya cargaba sobre sus hombros el peso de gloriosas victorias, altas responsabilidades y el respeto de todo un pueblo, de donde nació y a quien se debió con entereza y valor inconmensurable, con ese pensamiento tan preclaro que llevó a Fidel, aquel 8 de enero de 1959 cuando la Caravana de la Victoria arribó a La Habana, a preguntar con voz firme: “¿Voy bien, Camilo?”.

Al Señor de la Vanguardia, al Héroe de Yaguajay, quiso desafiar también el mar y la tormenta, quizás para probar su valor, pero ni la muerte pudo contra la leyenda y el amor de una Isla entera que cada octubre llena las aguas cubanas con flores para él; y también con una pregunta: ¿Vamos bien, Camilo?

Pese a los años transcurridos, el joven comandante guerrillero, presente desde la inmortalidad, sigue acompañando cada día a quienes aspiran a ser como él. El capitán barbudo, que fue paloma y león, continúa a nuestro lado en cada batalla. Así lo vemos, tal como expresó al triunfo de la Revolución Cubana el poeta Jesús Orta Ruiz: “Pasa fulgurante Camilo Cien fuegos, alumbran su rostro cien fuegos de gloria”.

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